El error más común al poner precios es copiar lo que cobra alguien más. Tu renta, tus productos, tu experiencia y tu zona no son los de nadie más. Aquí va un método simple para calcular precios que sí te dejen.
Paso 1: conoce tu costo por cita
- Producto que gastas en el servicio (mídelo de verdad, no al tanteo).
- Proporción de renta, luz y transporte por hora trabajada.
- Desgaste de herramientas: tijeras, planchas, lámparas, pinceles.
Si un balayage te toma 3 horas y entre producto y gastos fijos te cuesta una cantidad X, todo lo que cobres por debajo de X es trabajar para perder.
Paso 2: ponle precio a tu tiempo, no solo al servicio
Decide cuánto vale tu hora según tu experiencia y demanda. Quien lleva 10 años y tiene agenda llena no puede cobrar su hora como quien va empezando. Multiplica tu tarifa por la duración real del servicio y súmala al costo del paso 1.
Paso 3: ajusta por tu mercado, sin pánico
Compara con profesionales de tu zona y nivel, no con cadenas ni con quien trabaja desde casa si tú rentas local. Estar 10–20% arriba del promedio se sostiene con buen trabajo y buenas reseñas; estar 50% abajo solo atrae a quien busca lo más barato.
¿Cuándo subir precios?
- Cuando tu agenda se llena con más de una semana de anticipación.
- Cuando sube el costo de tus productos (ajusta, no absorbas).
- Cuando inviertes en certificaciones o técnica nueva.
Comunícalo con anticipación y sin disculparte: "A partir del próximo mes mis precios se actualizan" es suficiente. Las clientas que valoran tu trabajo se quedan.
Tip final: publica tus precios en tu link de reservas. Filtras a quien no es tu clienta y te ahorras decenas de "¿precio?" por DM. Con Glambook tu lista de servicios con precios y duración vive en un solo link, gratis.